Acepten, en algún momento del coito se les ha salido una flatulencia. Sí, y se han muerto de vergüenza, lo peor es que no se trata de algo que hayas podido controlar y sólo te lo hayas echado por descuidado o sucia.

Los gases vaginales son diferentes… sí, hasta en eso hay niveles.

El punto es que hasta en inglés tienen clase, pues los llaman “queefing”… y es que en realidad se trata del resultado de una especie de bolsa de aire que se crea en los pliegues de la vagina durante la penetración, pero también cuando se hace deporte y otras actividades físicas.

Y como todo lo que sube baja, pues todo lo que entra también sale, pero en este caso con un ruido que te baja la libido en la cama y que te hace enrojecer en la clase de yoga.

¿Cómo evitarlos?

Es completamente involuntario y no tendrías por qué sentirte apenada; es más, viéndolo fríamente, el que tiene la culpa es el pene, o sea, tu chico. Sí, porque en los “entrones” va desplazando aire a las cavidades vaginales.

Aunque, si te sientes muy incómoda con estos temas, lo que puedes hacer es evitar algunas posiciones sexuales, variar el ritmo de la penetración. En este sentido, posturas como la vaquera, el misionero o la cuchara son segurísimas, pero aguas con el perrito, es la más peligrosa.

En teoría, cuanto menos al fondo llegue el miembro, menos será el aire desplazado.

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